viernes, 28 de mayo de 2010

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el espíritu? ¿Sufrir los dardos y golpes del destino o tomar las armas contra un mar de angustias y terminar con ellas combatiéndolas?
¿Quién soportará los azotes, los escarnios del mundo, la injusticia del opresor? Hay dilemas que ponen en juego al ser.
Las opciones son todo o nada, blanco o negro, ser o no ser. No se puede ser de una manera y actuar de una manera distinta a lo que uno es ¿O no? ¿Quién soportará la afrenta del soberbio, las angustias del amor desairado? Nos ahogamos en la pregunta “¿Qué hago?”, pero pocos se animan a la pregunta “¿Quién Soy?”.
Y ahí está el partido muchachos, en el ser, no se puede ser de una sola manera, no es blanco o negro, es gris, es contradictorio, se quiere una cosa y se quiere otra.
¿Quién querría llevar cargas, gemir y transpirar bajo una vida por demás tediosa? Porque hay gente que elige el camino más largo, más difícil, más tedioso, y otros que eligen el atajo. Hay gente que les gusta comer fast food y a otros que nos gusta cocinar durante horas ¿Y eso por qué?
La respuesta es porque somos así, está en el ser. Ser o no ser, esa es la cuestión.

No sé si lo recuerdo o me lo contaron pero cuando era chiquita mi mamá me decía ‘dame la mano para cruzar la calle’, y yo le decía ‘no, no te la doy, te la presto’, porque dar la mano me sonaba a darla, sacármela y darla ¿pero dar una mano no es un poco eso?
Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicar unos minutos que te sobran o prestar una remera que no usas,
es dar una parte tuya, es darte vos.
Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro. Cuando el mundo se vuelve un abismo y todo se cae tus manos no se aferran a algo, se aferran a alguien, alguien que no te deja caer.
Cuando vos diste tu mano ya no hay forma de soltarla, ya no es tuya, está unida a la del otro, las dos manos son una.
Las manos nos unen, nos suman, cuando damos la mano dejamos de ser yo para ser nosotros. Mi mano ya no es mía, es tuya, o nuestra.
Nunca voy a soltarte la mano, pase lo que pase.
La verdad ni idea como lo hice, pero esa es otra señal más de que estoy predestinada a brillar.
Un libro dice que hay que imaginarse la vida como un gran mercado en el que vos podés agarrar lo que quieras de la góndola. ¿Queres una casa? Vas a la góndola de las propiedades y agarras la que queres.
Pobre es el que quiere porque todo está ahí, en la góndola está todo lo que quieras.
Bueno, agarrate un changuito bien grande y mete todo lo que quieras, llévate el mercado entero, si para eso está.
Andá y conseguilo, así se vive ¿Queres algo? Anda a la góndola y agarralo.
Una sabe que necesita para ser feliz. El último celular, la última netbook, las zapatillas más caras, agarralo ahora, ya. Si es lo que necesitas para estar feliz, agarralo. ¿Vos sentís que esa persona es la que necesitas para ser feliz? Go and get it.
Porque lo que necesitas para ser feliz lo podes agarrar ¿Queres amor? Y bueno, andá a la góndola del amor. Un gran mercado, eso es la vida. Este libro, este libro sí que la tiene clara. Porque es así, vos pedís y tenes lo que queres. Esa gilada de que el universo te da lo que pedís es posta.
El libro dice que el mundo se divide entre los que satisfacen sus deseos y los que intentan no desear. El libro dice que los chicos, bah, los orientales basaban su cultura en tratar de no desear como camino para ser feliz. En cambio acá no funcionamos como esos giles orientales y todo eso. Acá cuanto más deseas y más consumís lo que deseas más feliz sos, no?
Unos pocos conocen el secreto, el secreto de que podes tener todo lo que queres, todo. Eso de desear algo y no poder conseguirlo, eso es de giles, de loosers.
Todo, pero a ver, todo lo que deseas lo podes agarrar de la góndola.

viernes, 30 de abril de 2010







3 Razones más para sonreír cada día.
Las quiero ♥

No puedo vivir con miedo a perderte, me quiero morir si no puedo verte, en mi vida no hay más salida. No puedo dormir si no puedo tenerte; no puedo seguir muriendo lentamente a tu lado encadenada.





Quiero estar SIEMPRE a tu lado, Y OLVIDARNOS DEL PASADO, TÚ Y YO.

Entre canción y canción romperas su corazón; parece que el amor no es perfecto. Tú no te olvidas de mí, yo no me olvido de tí cambiemos el final de este cuento.
Termino el verano, llegó el otoño, temporada de polainas, lluvia, hojas secas y también de amores.
Porque todos dicen que la primavera es la estación del amor, pero está clarísimo que en otoño se forman más parejas.
Si en otoño estás solo te empezas a sentir sólo. Pero lo peor no es sentirse solo, si no ver que nadie más está solo. Porque aunque digan que siempre hay un roto para un descocida muchas veces uno es el que está roto, descocido y sólo. Como ardillas que cuando llega el invierno buscan su bellota para invernar, nosotros en otoño buscamos nuestra bellota para amar.
O sea podes hacerte la moderna y no usar ni sweater, ni guantes, pero si no conseguís novio en otoño no existís, porque en otoño si o si se usa novio.
¿Por qué usamos lo que usamos? ¿Quién dice que tenemos que usar lo que usamos? ¿Alguien nos usa cuando usamos lo que usamos? Todos van para el mismo lado ¿Es posible tomar otro camino, uno distinto? ¿Se paga un precio por no seguir a la manada?
Por los colores que se usan, los zapatos, por un vestido, por la canción del momento, por lo que sea, nos dejamos atrapar. Nos entregamos inocentes a lo que otros dicen que debe ser creyendo que vamos a encontrar lo que buscamos aunque no sepamos lo que buscamos, aunque no sepamos que sentimos.
Nos encanta la moda ¿Por qué? Si es algo imposible de alcanzar ¿Será justamente por eso? Es solo una ilusión que no podemos tocar. Por eso esta noche yo digo basta, esta noche va a ser especial, yo lo sé.
Esta noche dejo de correr detrás de lo que no se puede alcanzar. Esta noche sigo mi camino y acepto lo que hay para mí, en mi camino. Porque esta noche voy a ser yo.


Mi novio de otoño que espere, yo estoy dispuesta a esperar al amor real ¿Llegará?








Y al intentar respirar, no hay en el aire libertad.

miércoles, 14 de abril de 2010

A veces vas por la vida creyendo que estás despierto y de pronto pasa algo inesperado, algo que te sacude, algo que te despierta.
¿Hay algo capaz de despertarnos del sueño más profundo que es dormir despiertos? Es paradójico, pero creo que no hay mejor despertador que un sueño.
Cuando sos chico tenes algo muy claro, tu juguete preferido es tuyo, si ves que alguien lo quiere sin dudarlo decís “es mío”. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novio, pero siempre aparece alguien que viene a disputártelo. Puede ser otra persona o incluso el recuerdo de otra persona, donde había dos ahora hay tres y ya estás en una competencia.
La competencia tiene mala prensa, creemos que ser competitivos es un defecto, nunca una virtud ¿pero no es cuando no tenemos competencia cuando dejamos de crecer? El problema de la competencia, creo yo, es la falsa creencia de que para que alguien gane otro tiene que perder, para que alguien exista otro tiene que desaparecer.
Olvidarte que nada es tuyo y que todo lo podes perder te puede dormir, se necesita un buen sueño para despertarse. Se necesita un buen competidor para mantenerse despiertos y crecer. No hace falta que otro pierda, la verdadera competencia es cuando todos de alguna manera ganan algo.
No hay garantía de que el sueño vaya a cumplirse, eso te hace esforzarte para ser mejor, para que elegirse sea algo de cada día. De lo que si hay garantía es que si aspiras a ser mejor no hay manera de que no lo seas.