viernes, 28 de mayo de 2010






El verano que se fué, el amigo que volvió; el tiempo que nos queda, el sol en las veredas para poder cantar.
Bailar, reír, soñar.
La alegría que vendra, el amor que floreció, la magia que nos unió y el sueño que empezará; el tiempo que nos queda, el sol en las veredas para poder cantar.
Bailar, reír, soñar.
Yo necesito tu amor que nace de tu interior, estalla como un volcán dentro de tu corazón...

Me disfrazo de mentira al decirte que no.
Para mí todo funciona por la confianza. La gente sigue las indicaciones de un médico porque confía en la ciencia y en ese médico. La gente vive y duerme tranquila en su casa porque confía en el arquitecto que la hizo. La gente se sube a un avión porque confía en los ingenieros que lo hicieron y en el piloto que lo maneja. Cualquier proyecto de dos o más personas se basa en la confianza que tenemos en los demás. El amor se basa en la confianza. Todo es una cuestión de confianza. Todos somos desconfiados, por naturaleza, es nuestra manera de protegernos.
Hay que ser suave para ganarte la confianza de alguien, suave y paciente. La confianza se hace de a dos. Es tan difícil construir la confianza y es tan fácil perderla.

Ella cuando baila se suele moveeer, con un movimiento sabroso ♪

Mirame, date vuelta y mírame, date vuelta y volve por favor.
Cuando queres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos queres esa mirada y ninguna más.
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan. Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire.
Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, si no esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira.

Cuando te preguntas por qué y no tenes respuesta no hay paz, te sentís caer al vacío, no hay pregunta que duela más que ‘por qué’. Y necesitamos entender eso que nos inquieta, nos perturba, nos genera ansiedad. No entender nos enmudece. Habrá que aceptar lo que no tiene explicación, eso que ocurre sin que sepamos por qué. Ese absurdo que amarga nuestra existencia, eso que nos deja en soledad preguntándonos una y otra vez por qué, por qué. Ese sin sentido que vuelve nuestra vida irreal, ese por qué que necesita una respuesta urgente, esos por qué que desesperan. Cuando lo absurdo es tan absurdo ya nada importa. Quizá se trata de aceptar que en la vida hay cosas que no tienen explicación… o sí.
Elegir entre un caoba claro y un caoba oscuro es un dilema, pero dilema dilema es cuando tenes que elegir entre ser el malo de la película para hacer un bien o el bueno y hacer un mal.
¿Rubor o esa base pálida? Es un dilema, pero el dilemon es cuando tenes tan buenas razones para hacer algo como para no hacerlo. Cuando tenes un dilema ya no se trata de que queres elegir si no de que preferís perder.
Una elección es decidir entre dos cosas buenas, pero un dilema es elegir entre dos malas.
¿Qué perder? De eso se trata un dilema. Definir cuál es la pérdida más soportable. Sabes que sos el malo de la película pero sabes también que tenes tus razones. Sabes que está tan mal hacerlo y tan mal no hacerlo.
Ser o no la mala de la novela ha sido mi dilema. Si un dilema es elegir entre dos males yo elijo el que puedo, elijo el mal del no hay tal crisis.
Usar tacos si o si aunque me reviente los pies eso es un dilema, pero tenes que hacer lo contrario a lo que sentís… matate con ese dilema. Nunca es claro quién es el malo de la película. Incluso el malo de la película tiene su propio dilema, hace lo que hace porque tiene que elegir entre dos males. Elegir que perder, de eso se tratan todos los dilemas.
Porque el amor es simple, sólo se trata de estar próximos, de estar cerca, eso es el amor.
Esa distancia es una espera insoportable, no hay tanto misterio, es simple, lastimar a alguien que te ama provoca una distancia insalvable.
El amor es un contrato, y hay que estar ahí, no se puede faltar a la cita, porque un corazón se rompe con demasiada facilidad.
Mi amor es un futuro próximo que nunca llega.
Cuando siempre estuviste lejos, cuando tu lugar fue la distancia, la proximidad te descoloca, la proximidad te llena de ansiedades, la proximidad derriba tu gran muralla, la proximidad te libera.
Será que solo se trata de derribar el muro, ese que nos separa del mundo, de los otros. Dejar de ser distantes y vivir el amor más próximamente.


♥
Sufrir en silencio es un grito desesperado, un grito mudo que ensordece. El vacío se vuelve innombrable porque solo nombrar eso que nos falta nos parte el corazón al medio.
Es como eso que no queres contar para que no se pinche, crees que el solo hecho de nombrarlo puede arruinar todo. ¿Lo existe en silencio deja de existir si lo ponemos en palabras?
Palabras obvias que no hace falta decir o tal vez justamente por obvias hay que decirlas.
Lo viste mil veces, sabes que pasa, pero hasta no ponerle palabras no es real.
De chica aprendí que para comunicarse no siempre son necesarias las palabras. Las palabras se pueden manipular, pueden perder su valor o tener demasiado. En cambio el silencio es más noble. El silencio es algo que se puede compartir. El silencio es estar en control. El silencio es poder.
Dicen que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. Y yo nunca voy a ser esclava de nada.

¿Los cuentos nos hacen dormir o nos despiertan? Todo depende de qué cuento nos contemos. Si te contas un cuento feliz tenes una historia feliz, si te contas un cuento triste tenes una historia triste. Cuando te crees el cuento que te contaron es muy difícil imaginar otro cuento ¿no? Uno se cree la historia que más le conviene. Uno elige que cuento creer, pero no elige quién nos cuenta cada cuento. Lo triste es darse cuenta que el cuento que más te gusta es solo eso, un cuento. En Hansel y Gretel el padre de ellos ¿Es bueno? ¿Es malo? Depende de quien lo lea. Los cuentos para dormir son lindos, son como una caricia que llenan de lindos sueños. Pero cuando esos cuentos te mienten y te cuentan una historia que no es, no son lindos, no son una caricia, son cuentos para no despertar.
¿Es un capricho? ¿Es una necesidad? ¿Es constancia? ¿Es lealtad? ¿Es tenacidad? ¿Es terquedad? ¿Es intransigencia? ¿Es obstinación?
¿Cómo se llama eso que sentimos y que no se va ni con el tiempo? ¿Es amor? ¿Es una manía? ¿Es ceguera? ¿Qué es? ¿O es obsesión?
Es muy fácil confundir amor con obsesión, pero no son lo mismo. El amor está en todo el cuerpo, la obsesión solo está en tu cabeza. Te encierra en tu burbuja, te aísla, te adormece. Cuando no hay amor aparece la obsesión, para aturdirnos, para hacernos creer que sentimos algo cuando en realidad no sentimos nada, porque estamos vacíos, vacíos de amor. El amor saca lo mejor de uno, y la obsesión lo peor.
A veces podemos parecer valientes, arriesgados, y en realidad lo que nos empuja es estar ciegos, obsesionados. Por la obsesión se puede hacer cualquier cosa, se puede lastimar tanto… Porque la obsesión al fin y al cabo es un medio para llegar a ningún lado, o para llegar demasiado lejos.
Trampas en nuestra cabeza, y ahí vamos inocentes entregando nuestro cuerpo, creyendo que ese camino nos llevará hacia el amor justificando los medios por ese fin. Y en nombre del amor, matamos al amor. Por eso las obsesiones son tan peligrosas, porque es un lugar del que nunca se vuelve.

La entiendo a la necesitada esa. Entiendo a los malos, a los que hacen cosas horribles, los entiendo. Yo creo que los malos son gente que simplemente no tuvo otra alternativa.
Entiendo a los malos porque sé que simplemente buscan alguien a quien amar.
También nuestro corazón es como un motorcito chiquitito que todo el tiempo busca y busca, busca encontrar a alguien a quien amar. No se cansa nunca, aunque estemos vencidos él siempre busca y busca, porque un corazón necesita amar.
A veces nos pasamos cincuenta cuadras, equivocamos el camino y el corazoncito sigue ahí, incansable, diciéndonos ‘no es por acá’, pero no lo escuchamos. Creemos que lo que el corazón busca es alguien que nos ame, pero no, el corazón no es tan egoísta, él solo busca alguien a quien amar.
Pero al final siempre el corazón se hace escuchar ¿Cómo ignorar esos latidos que son señales que nos indican el camino? Y yo, estoy escuchando mi corazón, me dice que lo que busco no está ahí, que no estuvo ni estará ahí. Un corazón necesita alguien que se deje amar porque esa es la busca más simple y más compleja de este viaje, alguien a quien amar.
Uno puede estar ciego gran parte del viaje, pero tarde o temprano empieza a ver el camino. Y yo estoy en eso, buscando ese lugar donde al fin esté mi roto para esta descocida.
Uno puede estar perdido, pero buscar el camino ya es parte de encontrarlo. Aunque te gane la desesperanza, aunque te gane el dolor, aunque creas que es demasiado tarde, busca en tu corazón, busca en tu alma mal herida. En algún lugar fuera de tu burbuja habrá alguien a quien amar.
Busca incansablemente, irremediablemente, porque para eso venimos a esta vida, para encontrar a alguien a quien amar.
Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el espíritu? ¿Sufrir los dardos y golpes del destino o tomar las armas contra un mar de angustias y terminar con ellas combatiéndolas?
¿Quién soportará los azotes, los escarnios del mundo, la injusticia del opresor? Hay dilemas que ponen en juego al ser.
Las opciones son todo o nada, blanco o negro, ser o no ser. No se puede ser de una manera y actuar de una manera distinta a lo que uno es ¿O no? ¿Quién soportará la afrenta del soberbio, las angustias del amor desairado? Nos ahogamos en la pregunta “¿Qué hago?”, pero pocos se animan a la pregunta “¿Quién Soy?”.
Y ahí está el partido muchachos, en el ser, no se puede ser de una sola manera, no es blanco o negro, es gris, es contradictorio, se quiere una cosa y se quiere otra.
¿Quién querría llevar cargas, gemir y transpirar bajo una vida por demás tediosa? Porque hay gente que elige el camino más largo, más difícil, más tedioso, y otros que eligen el atajo. Hay gente que les gusta comer fast food y a otros que nos gusta cocinar durante horas ¿Y eso por qué?
La respuesta es porque somos así, está en el ser. Ser o no ser, esa es la cuestión.

No sé si lo recuerdo o me lo contaron pero cuando era chiquita mi mamá me decía ‘dame la mano para cruzar la calle’, y yo le decía ‘no, no te la doy, te la presto’, porque dar la mano me sonaba a darla, sacármela y darla ¿pero dar una mano no es un poco eso?
Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicar unos minutos que te sobran o prestar una remera que no usas,
es dar una parte tuya, es darte vos.
Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro. Cuando el mundo se vuelve un abismo y todo se cae tus manos no se aferran a algo, se aferran a alguien, alguien que no te deja caer.
Cuando vos diste tu mano ya no hay forma de soltarla, ya no es tuya, está unida a la del otro, las dos manos son una.
Las manos nos unen, nos suman, cuando damos la mano dejamos de ser yo para ser nosotros. Mi mano ya no es mía, es tuya, o nuestra.
Nunca voy a soltarte la mano, pase lo que pase.
La verdad ni idea como lo hice, pero esa es otra señal más de que estoy predestinada a brillar.
Un libro dice que hay que imaginarse la vida como un gran mercado en el que vos podés agarrar lo que quieras de la góndola. ¿Queres una casa? Vas a la góndola de las propiedades y agarras la que queres.
Pobre es el que quiere porque todo está ahí, en la góndola está todo lo que quieras.
Bueno, agarrate un changuito bien grande y mete todo lo que quieras, llévate el mercado entero, si para eso está.
Andá y conseguilo, así se vive ¿Queres algo? Anda a la góndola y agarralo.
Una sabe que necesita para ser feliz. El último celular, la última netbook, las zapatillas más caras, agarralo ahora, ya. Si es lo que necesitas para estar feliz, agarralo. ¿Vos sentís que esa persona es la que necesitas para ser feliz? Go and get it.
Porque lo que necesitas para ser feliz lo podes agarrar ¿Queres amor? Y bueno, andá a la góndola del amor. Un gran mercado, eso es la vida. Este libro, este libro sí que la tiene clara. Porque es así, vos pedís y tenes lo que queres. Esa gilada de que el universo te da lo que pedís es posta.
El libro dice que el mundo se divide entre los que satisfacen sus deseos y los que intentan no desear. El libro dice que los chicos, bah, los orientales basaban su cultura en tratar de no desear como camino para ser feliz. En cambio acá no funcionamos como esos giles orientales y todo eso. Acá cuanto más deseas y más consumís lo que deseas más feliz sos, no?
Unos pocos conocen el secreto, el secreto de que podes tener todo lo que queres, todo. Eso de desear algo y no poder conseguirlo, eso es de giles, de loosers.
Todo, pero a ver, todo lo que deseas lo podes agarrar de la góndola.