martes, 20 de octubre de 2009







Si soy tu amiga con derecho, mientras te dure la parranda, no te enamoraste de mi sino de ti cuando estas conmigo.

La esperanza no es soñar con lo posible, sino con lo imposible. El que tiene esperanza corre el riesgo de que eso que espera nunca llegue. La esperanza es prima hermana de la utopía. Es un brote verde en el desierto. Ahí donde todo está perdido, donde solo hay desconsuelo, desolación, vacío, donde solo hay restos de un pasado que nunca va a volver. Ahí también hay esperanza, porque la esperanza es lo que queda cuando ya no queda nada.
La esperanza está hecha de futuro. La esperanza es la que nos va a mantener vivos cuando ya no queden razones para vivir. Por eso es tan importante conservar la esperanza.
La esperanza, es tener fe en que existen los oasis.
La esperanza se conserva con paciencia sabiendo que todo llega, en su momento.
La esperanza se conserva con fe, fe en uno mismo y en la vida. La esperanza se conserva con templanza. La templanza es lo contrario a la desesperación, es saber esperar, con tranquilidad, con moderación.
La esperanza se conserva usando la razón por sobre todas las pasiones.
La esperanza se conserva con ilusión y con fe, con mucha fe en que la vida te va a tirar ese centro que tanto necesitamos para meter el gol.

Los misterios son tan seductores, tan atractivos, magnéticos…Son irresistibles, necesitamos llegar rápidamente a la verdad, terminar con el misterio, terminar con la incertidumbre...Pero hay cosas que se mantienen en el misterio, por una razón. Aún no estamos preparados para semejante revelación. Un misterio no se revela hasta no estar preparados para esa revelación. Todos los misterios tienen un fin, y no hablo del final de los misterios sino del fin, como sinónimo de finalidad, de propósito. Porque todos los misterios están ahí para algo.
El fin, el propósito de los misterios, es mantener vivo el deseo. Cuando un misterio se revela pierde el atractivo, pierde el interés, y hay cosas misteriosas que para funcionar tienen que seguir siendo misteriosas. Los misterios van más allá de nuestra comprensión. Jugar con los misterios es peligroso. Nos pueden revelar una verdad para la cual aún no estemos preparados.