miércoles, 14 de julio de 2010









No vas a poder contra
mi, turraa ¬¬


Lo que me mata de esta soledad, es esperarte y que no vuelvas más.
Enloquecida estoy sufriendo, es el veneno que quema adentro, me desespera tu libertad;
es para mí la peor crueldad.




Dile al amor que no toque mi puerta, que
yo no
estoy en casa, que no vuelva
mañana.
Ah mi corazón ya le han fallado
en ocaciones,
me fui de vacaciones
lejos de los amores.

Tengo a dieta los sentimientos,
evitando momentos
de desilución.

Cuando te falla la memoria ¿Qué es lo que falla? Necesitas recordar la dirección de tu casa para saber a dónde volver. Necesitas recordar tu nombre para saber quién sos.
¿Por qué hay cosas que olvidamos y otros recuerdos que nos persiguen sin descanso? ¿Uno se aferra a los recuerdos, o los recuerdos se aferran a uno? Te atrapan y no te sueltan. ¿Qué quieren los recuerdos? ¿Por qué insiste tanto la memoria?
¿La memoria es el pasado que quiere seguir siendo presente? Todo lo que vivimos se muere, se ahoga en el pasado. ¿La memoria es un manotazo de ahogado para que esas cosas no mueran? La memoria tiene vida propia; no es uno, sino ella la que elige qué cosas deja morir en el olvido y qué cosas mantener vivas.
La memoria es como un rompecabezas, que te rompe la cabeza. Son como fichas, piezas sueltas que uno tiene que ir reacomodando… La memoria siempre está en movimiento. Tener experiencia en realidad es tener buena memoria, es escuchar lo que nos susurran los recuerdos. La memoria es una boxeadora que pelea contra el olvido: a veces tira la toalla y a veces gana por knockout, pero siempre lucha.
Una llave, eso es lo que buscamos cuando buscamos en la memoria. Una llave que nos ayude a salir del laberinto. Una llave que abra la puerta de nuestra propia identidad. Porque sobre todo, la memoria… está viva.
La memoria es incansable, persistente y muy inquieta. Eso es lo peor, o lo mejor, de la memoria. No sólo es inquieta… sino que te inquieta.

Esa canción que te conmovió. Esa luz entrando en el cuarto un Domingo a la mañana.
Los bailes, las películas que nos hicieron reír, las ilusiones de adolescentes, las frustraciones, la desesperación, el miedo. Todo lo que vive adentro tuyo un día simplemente se acaba.
Es una parte de vos que simplemente se va, y es ahí donde uno está listo para empezar una vida nueva. No todos los días uno tiene la chance de empezar una vida nueva. Una vida sin preocupaciones, una vida sin dolor, una vida relajada, sin riesgos, una vida sin soledad. Hacer solo lo que nos gusta, eso es vida. Y para eso hace falta decir adiós. Adiós a lo que te hace mal, y hola a todo lo que te hace bien, esa es mi filosofía.
Y con mi filosofía bastante feliz he sido, hago lo que quiero, nunca hago lo que no quiero. Hay que rendirse de una vez y aceptarlo, la vida es hermosa. Cada día empieza una vida nueva, hoy empieza esta para mí, y yo pienso vivirla sin privarme de nada. Al menos así soy yo.

Hay vivencias que aunque parezcan insignificantes nos marcan a fuego. Sensaciones que queremos repetir sea como sea, cosas que nadie más que vos puede entender.
Lo que nos define como personas es el modo que tenemos de sentir. Lo que nos define como hombres es cuanto nos animamos a sentir.
¿Podes estar vivo si perdiste tu capacidad de sentir? Dejas de sentir y vas separándote de lo que alguna vez fuiste. Vas dejando de ser vos hasta olvidarte de quien sos. ¿Cómo haces para mirar adelante cuando tu vida quedó atrás? Me duele su amor, su recuerdo, me duele acordarme de su cara, me duele no acordarme, me duele pensar que estará haciendo momento a momento.
Ayer éramos un equipo, nos completábamos, sin el estaba vacía. Hoy tengo que arrancármelo de la piel, odiarlo hasta olvidarlo. Antes no sabía dónde estaba, ahora no sé dónde quedó, donde quedó …
Antes todo significaba. ¿Cómo hago para arrancarlo de cada cosa, de cada pensamiento? Tendré que enojarme, enojarme con cada recuerdo, con cada vivencia. Tendré que enojarme con cada cosa que me recuerde a el, enojarme hasta odiarlo, y odiarlo hasta olvidarme de el.