sábado, 24 de julio de 2010










Y sí, TE GANÉ BIOLOGÍA :)

Una mujer muy despechada la que nunca se enamora ... ♪






STOP THE SHOW
Basta por hoy ;)

¿Alguna pensaron que pasa cuando viajamos en un avión? Nos sientan, nos ponen el cinturón de seguridad, nos dan de comer, nos pasan una película, apagan las lucen y nos hacen dormir.
Cuando estamos en un avión nos tratan como a bebés. ¿Y por qué hacen eso?
Ustedes piensen que somos doscientas, trescientas personas que viajan en un tubo de aluminio a diez mil metros de altura. Todos ponemos nuestra vida en manos de una sola persona: el piloto. Somos bebés que dependemos de un adulto que nos proteja. Un bebé depende por completo de los adultos, y su único modo de expresarse es el llanto.
Cuando viajamos en un avión somos como bebés que dependemos del piloto, y no podemos hacer nada, nada durante el vuelo. Solo dependemos de él y lo que hagan para entretenernos o distraernos. ¿Entonces que hacen? Nos venden perfumes, nos pasan películas o nos cantan canciones de cuna.
Es una cuestión de roles, y a cada uno le toca lo suyo. El bebé llora, y el adulto debe ocuparse de él. El bebé debe ser bebé. Y el adulto, adulto. Eso no es algo que se enseña, eso se siente. Pero nosotros no somos bebés, ni tampoco estamos a diez mil metros de altura. No dependemos de nadie que nos cuide, que nos alimente o que nos cante canciones de cuna.
Eso sí, podemos elegir: ser bebés y seguir llorando, o ser adultos responsables. Todos podemos ser pilotos de nuestra propia vida, o sea adultos.



Cuando te queres hacer querer a la fuerza lo único que logras es miedo y rechazo, con la misma fuerza que obligas a alguien a que te quiera el otro se revela.
Quieren exterminar la vida, pero la vida no se puede matar, porque mientras haya un hilo de amor la vida se abrirá paso.
No hay deseo más fuerte que el de ser amado, es más que un deseo, es una necesidad, es la necesidad de que alguien se alegre de que vos existas.
Los ídolos del futbol o del rock, y todos los que se matan por llegar a serlo, todos quieren ser amados, aceptados, adoptados por los demás. Pero tal vez ser amado no se logra buscándolo, forzándolo, tal vez se logra simplemente amando.
Hasta el más cruel se conmueve ante el amor. Una vez que llegó el amor te cambia, para siempre. Desde el más cruel hasta el más inocente, todos necesitamos sentir que somos amados.
Hay momentos en los que el tiempo parece detenerse. Todo ocurre en pocos segundos, pero para vos es una eternidad. El tiempo se vuelve espeso, tenso.
Un observador externo verá que todo ocurre rápidamente, pero para el que lo está viviendo desaparece la noción del tiempo. Todo depende del punto de vista. Todo depende del observador.
En esos momentos comprendemos que nada es absoluto y que todo es relativo ¿o no? ¿Cómo se puede estar absolutamente seguro de algo si todo el tiempo hay cosas que relativizan todo? ¿Uno deja de ser bueno cuando hace algo malo? ¿Existe el malo absoluto, el bueno absoluto?
Nosotros vivimos en un mundo perfecto, sin fallas ¿Existe algo sin fallas? ¿Existe un mundo absolutamente perfecto, algo absolutamente perfecto? Cuando crees una verdad absoluta no hay lugar para las contradicciones.
Si todo es relativo no hay nada malo, no hay nada bueno, no hay nada feo, no hay nada hermoso. No es cierto que todo es relativo, hay cosas que son absolutas. Esas cosas son las que le dan sentido a nuestra vida. La vida es un laberinto de cosas relativas. Y cada tanto nos encontramos con algo absoluto.