jueves, 12 de agosto de 2010

Todos buscamos la verdad. Todos queremos encontrarla, pero a veces la verdad nos encuentra a nosotros primero.
La verdad siempre pulsa por salir a la luz. Está en su ADN, en su naturaleza, la verdad no resiste vivir en la oscuridad.
La verdad ilumina, pero también proyecta sombras de eso mismo que ilumina. La verdad nos hace responsables, un mentiroso sobre todo es un gran irresponsable. La verdad es una herramienta con la que podes construir o destruir. De chicos lo aprendimos jugando. Buscamos y tememos la verdad, porque sabemos que toda verdad tiene su consecuencia. Verdad.
Hacemos lo imposible por poder tocarla. Cuando buscamos la verdad lo que en realidad buscamos es su consecuencia. ¿Pero estamos listos para conocer la verdad? ¿Estamos listos para afrontar sus consecuencias? La verdad siempre tiene un precio ¿Estamos dispuestos a pagarlo? Curiosidad, deseo, un sentido a nuestra vida. Eso es la verdad.
Hacerse cargo de la verdad y accionar, eso es consecuencia. Consecuencia es lo que sigue a la verdad. Es en definitiva el motivo por el que buscamos la verdad. Toda verdad tiene su consecuencia. Y toda mentira también tiene su consecuencia.
Siento como una gran nube negra que me cubre. Siento que no siento nada. Veo la vida que se mueve frente a mis ojos.
Oigo ruidos, voces, siento olores. Pero es como si hubiera un muro entre el mundo y yo. Sentirte vacío no es no sentir nada.
Es sentir eso, sentir el vacío. Sentir ese agujero en el pecho que te absorbe, como una aspiradora, es como una profunda tristeza en un mundo feliz, es frio en un verano ardiente. El vacío es llorar mientras todos ríen. Es llorar pero sin saber por qué. Es no esperar nada, es saber que no podes buscar, es estar solo en compañía, es peor que no tener respuestas, es no tener preguntas.
No hay sentido, no hay nada, solo hay todo lo que falta. Sentirte vacío es tener la certeza de que no habrá nada que lo llene.
Mi mente se va vaciando, llenando de nada. El vacío es oscuro y frio. El vacío está hecho de todo eso que no sos vos. Es dormir sin soñar. Es vivir sin soñar. Es amar sin sentir. Es soñar sin sentir.
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué siento este frío, más frío del que nunca sentí en toda la vida?
Y desde ahí, desde el vacío más profundo, mi alma se empieza a llenar. Como un pulmón que se llena de aire mi mente se llena de imágenes, de sensaciones. Recién ahora comprendo que estaba vacio. Mi alma es mía otra vez.