
Es fácil renunciar, mentirse y no intentar, decir que es imposible conseguir lo que soñas. Perderse por ahí, decirle al corazón que se hace tarde para ver salir el sol.
Es fácil escapar, quedarse en la mitad y ver pasar la vida sin un riesgo que tomar. Y nunca decidir, dejar tu habitación y ver que pasa con los sueños que hay en vos.